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Noches Salvajes
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La vida peligrosa 07-07-2003 Cyrill Collard murió de Sida antes de que este film se estrenara, antes de que gozara del inmenso éxito e impacto que produjo en todo el mundo. Sin embargo, me gustaría creer (y creo) que la calidad de esta película no radica en su carácter testamentario (como sí es el caso de Ojos Bien Cerrados, de Kubrick; y Salo, de Pasolini). Las Noches Salvajes -con toda su crudeza, desesperación, angustia y desamparo- habla de un alma que desea vivir como jamás he visto antes en el cine. Una entrega de amor animal, visceral; esta película nos regala una visión de la otra orilla, aquella desde la cual vemos a lejanos barcos perderse en furiosas tormentas hasta el ultimo mástil. Lo vemos todo y no podemos hacer nada. Esa orilla y ese horizonte es el cine puro.
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La Ultima Película
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Una película fassbinderiana 14-07-2003 Un chico con retrasos barre las polvorientas calles de un pueblo azotado por el viento. Es el comienzo de esta película, una de mis favoritas del cine norteamericano en los inicios de su cine independiente, junto con El Francotirador, Perdidos en la Noche, todo Cassavetes, Altman, etc. Esta es una película acerca de Estados Unidos, acerca de la hipocresía y el doble estándar (que no sólo es chileno), de la sociedad mirada con lupa a través de sus seres más simples y ordinarios...de lo insignificante que parece una guerra mundial en un pueblo sumido en su propio belicismo, en su beligerancia conformista y reprimida, en la autodestrucción de la relación egoísta basada en el poder. Cómo olvidar la escena del encuentro de la señora con el chico, ambos amantes hasta que él la deja por la chica más rubia y linda del pueblo. cada personaje ejerce su poder sobre las personas que los aman. Y esto ocurre porque todos desean someterse a alguien.
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Shiri
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Harto que envidiar a Hollywood 25-04-2005 Me decepcionó mucho esta película, en parte por los comentarios laudatorios que, en mi opinión, nada tienen que ver con la realidad del film. Una historia ágil, sí, con muchos de los trucos que tan bien han sabido copiar de Hollywood los realizadores de Corea del Sur (que por lo demás es una ferviente nación pro-estadounidense, y, lo que es peor, pro-Bush, a diferencia de su vecino, gemelo y hermano del norte). Una imitación correcta, que se desmarca sólo a veces con uno que otro detalle sangriento original, pero nada más. No tiene ni la osadía de un John Woo, ni menos la magistral puesta en escena de Michael Mann, de quien recordé especialmente la escena del tiroteo en la calle en Fuego Contra Fuego.
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