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Películas comentadas por Xenon     
Estas son las películas comentadas por Xenon, ordenadas de acuerdo a las estrellas con que las clasificó, de más estrellas a menos.

5 estrellas El Triunfo de la Voluntad 14
Se ve lo que venía
  26-05-2004
Ver al pueblo alemán literalmente fascinado por Hitler y secuaces; las caras felices de esos hombres y (bastantes menos) mujeres comunes imbuidos de su misión redentora del género humano; las marchas, estandartes, águilas, antorchas y resto de parafernalia; las alusiones enfervorizadas de Hitler a los milenios que vendrían...; todo eso tiene un valor de testimonio histórico que sitúa, en mi opinión, a esta excelente película decididamente más allá de ese rótulo estrecho de propaganda, con que, especialmente quienes no la han visto, la clasifican.
En realidad, a uno le queda la impresión de que lo que inspiró a Leni se parece mucho al amor, y eso, sumado a su oficio técnico, explica que haya logrado ir mucho más allá de las limitaciones impuestas por un género menor, como el documental, creando una obra imperecedera.
 
5 estrellas Huff: Primera Temporada Vol. 1 14
Una serie fuera de serie
  08-08-2006
Si el nivel estándar de las series de televisión fuera similar al de Huff, sería un placer ver ese medio, por lo general tan pobre en ideas como generoso en malas copias de lo que genera rating. Huff es una producción ante todo creíble, que es lo mínimo que uno debería exigirle a una obra de ficción. Los personajes parecen personas y no esas caricaturas maniqueas a las que nos tiene acostumbrados Hollywood: sus personalidades van evolucionando en el tiempo y todos tienen flaquezas y méritos. Los diálogos son ingeniosos, a ratos hilarantes (especialmente los del abogado amigo del protagonista), llenos de chispeante ironía. La serie va abordando una amplia gama de temas: afectivos (relaciones de pareja, paterno-filiales, amistades); conflictivos (suicidio, cáncer, locura, consumo de drogas, sexualidad adolescente); sociales (presencia de los pobres en un país en el que se supone que no hay, distribución de roles domésticos entre marido y mujer, ya que ambos trabajan). Pero no se engañen pensando que, al igual que un psiquiatra (Huff lo es) se van a echar problemas encima en lugar de pasar un buen rato. Esa es una de las mayores virtudes de esta excelente producción: en un nivel superficial es entretenida y a ratos graciosa; en uno más profundo, puede llegar a ser desgarradora. De uno depende hasta dónde llega la mirada. A todo lo anterior se suma un interesante manejo de cámara, con originales transiciones y ciertos elementos surrealistas en modo alguno gratuitos, pues encajan a la perfección dentro del estilo narrativo de la serie. Pero, como siempre, el éxito se basa en un elenco muy bien elegido y estupendos guiones que captan la atención del espectador. El resultado no puede ser otro que una serie fuera de serie.
 
5 estrellas La Carretera 14
El fuego
  14-09-2010
Nada más terminar de leer el libro, pasé a la película. Confieso que con un poco de aprensión por la posibilidad de que se suscitaran espontáneamente comparaciones odiosas, y curiosidad por ver cómo se las arreglaba el guionista para mantener la atención del espectador, pues la novela transcurre prácticamente en un no-tiempo de días y noches iguales, con las preocupaciones básicas de nuestros remotos ancestros: comer, guarecerse, defenderse, en ese viaje al Sur, a ninguna parte. La transposición está muy bien lograda, porque los flash-back acentúan la desolación de los paisajes y los rostros, al introducir un breve contraste con ese mundo anterior a la catástrofe en el que existían los colores y el sol brillaba en un cielo azul. La fábula moral que el niño encarna no se convierte en un sermón insoportable; por el contrario, es lo que le da sentido a la existencia en condiciones más que precarias. Él, sin saberlo, es el fuego, la esperanza de retornar a una vida humana desde la innominada animalidad presente (the boy, papa). Por eso, el final que no le gustó a Horace (y que es el mismo del libro), es en mi opinión el único que puede tener la historia, y no es un happy end tradicional, pues todo queda abierto y en suspenso. Lo demás que puede decirse está en el estupendo comentario de Gabriel, incluida la manifiesta influencia de Tarkovski y discípulo.
 
5 estrellas La Profesora de Piano 18
Música y vinagre
  18-01-2006
He leído los 17 comentarios publicados hasta la fecha y me ha sorprendido que en ninguno de ellos, ni de pasada, se mencione la música, que juega un rol decisivo en esta película. La letra de la canción de Schubert que en un momento refleja a la agria profesora, el archiconocido Trío Sonata como chocante fondo musical para los desvaríos de Erika en la cabina del porno shop, son dos ejemplos que ahora recuerdo en que la música nos habla.
Otro aspecto que eché a faltar en lo que dicen los demás es la alienación del resto de los personajes: la madre, el fatuo Walter, la histérica niña pianista y su no menos histérica madre (la historia de Erika se repite por partida doble). Todos ellos también cojean: sociedades aberrantes producen personas dañadas. Más allá de lo perverso, repugnante y patético del personaje, del tempo de la película (no sabía que era lenta, a mí me pareció perfecta, salvo por los subtítulos que sí eran lentos, pues están totalmente desfasados del audio), de una interpretación absolutamente convincente de la Huppert, pienso que esta película pone de manifiesto nuestra vulnerabilidad afectiva y la necesidad del castigo, algo bastante menos pintoresco que recibir bofetadas, pues, en último término, es un intento desesperado -e inútil- de obtener la redención que sólo la muerte da: el final de la película no es casual. Por eso hay que estudiar menos Psicología y vivir más para comprender a quienes en el fondo son como nosotros.
 
5 estrellas À nos amours (Edición Criterion Zona 1) 18
Let me freeze again to death...
  18-05-2008
Si tuviera que definir esta película en una sola palabra, lo haría por el efecto que me produjo: emocionante. Desde la escena inicial con el sincopado crescendo de Klaus Nomi interpretando la bellísima aria The cold song de Purcell, hasta el primer plano del rostro de Suzanne con que se cierra la película, todo es emoción. Pialat logra captar el desamparo y la búsqueda propios de la adolescencia, sin caer en lugares comunes ni mucho menos intentar darnos recetas para la felicidad. A ello contribuye, sin duda, Sandrinne Bonnaire con una magnífica actuación y un cuerpo absolutamente exuberante que inunda las escenas en que se muestra en todo su esplendor, como por ejemplo, cuando está en la proa del yate.
Robert, el hermano, se las trae también en un papel que linda con la histeria y con algo más oscuro e innombrable. El padre, encarnado por el propio director, merecería un largo comentario aparte: la forma en que se presenta y lo que dice en su primera aparición en escena, es por decir lo menos, inadecuada, y da para interpretaciones varias, que incluso exceden el ámbito de la ficción. En resumen, cine francés de excelente factura, creado por un director que quedó relegado por los consabidos nombres de la Nouvelle vague.
Mención aparte merece The Criterion Collection, un compendio de excelentes títulos, en ediciones cuidadas y con abundante material adicional, que no es pura trivia, sino un real aporte a la comprensión de la película. Desgraciadamente no están subtituladas en español, lo que limita su difusión, pero es de agradecer que Bazuca se haya preocupado de incorporar títulos de esta colección a su catálogo: en cine hay algo más que patadas y vampiros.
 
5 estrellas Corazones Abiertos 18
Modulaciones del prefijo
  05-01-2009
Esta película podría fácilmente haber derivado hacia la sensiblería, o sea sumergirse en unas arenas movedizas en que el dolor de los personajes se hubiese tornado trivial y hasta gratuito.
Sin embargo, la forma sensible e inteligente en que Susanne Bier aborda la explosión y las esquirlas de la granada, los intrincados sentimientos de culpabilidad, el desvalimiento que el accidentado intenta compensar con una crueldad perversa, el desamparo de la mujer que, por no trabajar fuera del hogar, depende enteramente del marido, el desconsuelo de la amante que siente su vida fracturada por un mal hado, el súbito e irrefrenable despertar erótico de una persona que no andaba a la busca de aventuras, la desconfianza tardía de su pareja-, hace de la película un drama de altura y no un dramón barato.
La historia está bien planteada, el desarrollo de la acción tiene el tempo adecuado y el desenlace es no menos correcto. Las actuaciones, sin excepción, resultan convincentes. Eso hace que uno disculpe el formato Dogma, a ratos insoportablemente pretencioso: nada es perfecto.
 
5 estrellas El Empleo del Tiempo 14
El final es lo mejor
  07-03-2006
Todos hemos querido alguna vez cambiar nuestras vidas en forma drástica, saltando por la ventana. Pero al final se impone el principio de la realidad, y eso es lo que refleja el cierre de la película: Vincent vuelve al redil, al traje negro, a la oficina negra y aquí no ha pasado 'nada': fuga abortada. La verdad de la mentira es que no es posible escapar; ergo, el final es perfecto, con ese acercamiento a la nada que refleja el discurso vacío del entrevistador mientras la cámara, en un zoom-in tan gradual que casi no se percibe, termina entregándonos un primerísimo plano del rostro de la derrota. Mención aparte merece la música de Jocelyn Pook, que no es una mera banda sonora de acompañamiento, sino una presencia dolorosamente bella e inquietante.
 
5 estrellas Historias Mínimas TE
Ad augusta per angusta
  15-11-2006
Esta película para mí fue una grata sorpresa, posiblemente porque no tenía mayores expectativas. No voy a decir nada de la trama, pese a que el guión está muy bien estructurado y bastaría para hacer entretenida la película. Sin embargo, la inmensidad sobrecogedora de los paisajes patagónicos; la luz sin fisuras de esa extensión inabarcable, desolada y bella; el tempo de la narración, pausado, acorde con la mineral inmovilidad del entorno; el hábil contraste entre la pequeñez de las historias y la enormidad del horizonte y las distancias; la ternura de los personajes atrapados por sus búsquedas e ilusiones, todo eso configura un cuadro conmovedor. Si además consideramos el hecho de que sólo uno de los actores es profesional y las condiciones espartanas en que fue rodada la película (explicadas, con mucha gracia, por el director en una entrevista que figura entre los extras), es un verdadero milagro que el resultado haya sido una obra tan redonda, a la vez que -haciendo honor a su título- exenta de las típicas pretensiones de grandiosidad que suelen tener algunos directores trasandinos. En suma, una estupenda película que recomiendo enfáticamente y que me recordó mucho ¿en el tema y en la estructura narrativa- a la *uruguaya* Whisky (que, pese a haberlo informado hace más de un año, sigue figurando en Bazuca como argentina) por su hábil rescate del valor de lo aparentemente anodino e incluso triste.
 
5 estrellas Crimen y Lujuria 18
Sin piedad ni remordimientos
  05-03-2009
Todo está bien en esta película, hasta la larguísima escena inicial que me hizo dejarla colgada la primera vez. Ese juego de Mahjong admite múltiples lecturas y en una película que está enhebrada por hechos siniestros que la mayor parte del tiempo no vemos, pero sentimos, el contraste entre la ocupación del país por los japoneses, el implacable celo profesional del protagonista y ese chachareo banal-insoportable de las mujeres matando el tiempo con el juego, resulta de una obscenidad chillona. La belleza de las imágenes, el excelente guión basado en una novela corta de Eileen Chang y la recreación impecable de una época (hasta el aroma del perfume que casi se siente mientras la protagonista se lo aplica con oriental delicadeza), son complementadas por actuaciones sobresalientes de la pareja estelar, una banda sonora de Alexandre Desplat que a ratos me recordó la de John Williams para Memorias de una geisha, las inflexiones del idioma chino, el increíble aunque no del todo sorprendente final, son piezas de un rompecabezas que el director maneja con la sencillez que sólo da la maestría.
Pero, de lejos lo más notable es la dulcificación que en forma tan imperceptible como paulatina va sufriendo el protagonista: eso está tan bien logrado que resulta plenamente verosímil. Sin embargo, sin piedad ni remordimientos, las aguas terminan volviendo a su cauce. Muy recomendable también el making of, que muestra a Ang Lee quitado de bulla, lejos de esa pedantería que algunos de sus colegas exhiben cuando se refieren a lo que hacen.
 
4 estrellas La Ciénaga 14
La insoportable pesantez del existir
  13-08-2005
Sartre escribió La Náusea para retratar la angustia existencial en los años cuarenta del siglo XX; Martel se sumerge en una ciénaga para mostrarnos algo que sucede hoy y que, ocurriendo en Argentina, podría sin embargo darse en cualquier lugar. La película es a mi juicio en forma derivada un retrato social, pero antes que eso nos arrastra a un mundo cerrado y a la vez de una ambigüedad que a ratos se hace intolerable. El papel que desempeñan los niños recuerda a El Señor de las Moscas: esa brutalidad casi siniestra que palpita en sus salidas al cerro, las torvas miradas que prefiguran futuras identidades, y una crueldad que se incrementa en la medida en que no se reconoce a sí misma como tal. Por otra parte, si bien en nuestros días ya no es tan insólito que una película plantee uno de los tabúes más universales de las sociedades humanas, la forma en que no obstante la directora-guionista lo insinúa es, por decir lo menos, curiosa y a ratos algo repugnante. Sin duda, esta obra no es la maravilla que algunos dicen; de hecho, a ratos la narración se torna extremadamente confusa e intrascendente, pero lo que sí está plenamente logrado es una atmósfera de opresión y de vacuidad -el aplastante sinsentido de unas vidas que están detenidas -como aguas estancadas- en un presente sin horizonte ni brújula. La recomiendo vivamente a quienes alguna vez han sentido la cerrazón de la existencia, aunque luego se hayan olvidado.
 
4 estrellas La Historia del Camello que Llora TE
Camello albino, no tiene destino
  12-09-2006
Es increíble que en nuestro planeta haya gente que, viviendo en medio de la nada, no sólo no termine desquiciada, sino que pueda desarrollarse armónicamente y hasta parezca feliz. La adaptación al medio de los mongoles cuya historia se relata en paralelo con la del camello albino en este documental, es notable; sin embargo, la tienda ya ha sido sustituida por una vivienda ligera y, al final de la película, la entrada de un televisor en ella es una clarinada de alerta que prefigura lo que viene: pronto tendrán acceso a Internet, a teléfonos satelitales, a PDAs y parafernalia similar. Tal vez terminen cambiando los camellos por boogies, como los inuit de las tierras altas del Canadá, que hoy se desplazan en motos de nieve, en lugar de trineos tirados por perros. Y así también se disparará la tasa de suicidio en el desgarro del hombre que deja de ser un animal adaptado. Como desgarradores son los quejidos del camello rechazado y el llanto de su madre. El contrapunto es la ternura del ritual para que la camella acepte a su hijo y la certeza de esa familia en que la música y el canto lograrán tal objetivo, como ha sucedido desde el inicio de los tiempos. Comentario al margen: en esas sociedades que nosotros consideramos primitivas, los niños y adolescentes no van al colegio, pero saben todo lo que tienen que saber y son autovalentes mucho antes que nuestros hijos. Atravesar kilómetros de desierto montando un camello pareciera más difícil que saber el efecto de la tasa de interés en una compra a crédito. Pregúntale a un adolescente chileno de esos cuyo hábitat son los centros comerciales y verás que las apariencias engañan.
 
4 estrellas Spider 14
Autorecursividad
  26-12-2006
Magnífico ejercicio de autorecursividad sobre un tema tan complejo e inasible como la identidad y de cómo podemos llegar a deformar y recrear acontecimientos poniendo la propia memoria al servicio de nuestras intenciones más profundas y oscuras. La forma en que Cronenberg desarrolla el guión es alucinante, pues nos muestra algo que sucedió hace muchos años, desde la perspectiva de alguien que claramente está perturbado y no obstante nos lleva, sin darnos cuenta, a comulgar con sus percepciones, hasta que algo nos dice que tal vez las cosas no hayan sido como las recuerda (o quiere recordar) el protagonista y comenzamos a cuestionar su versión de los hechos, tejiendo nuestra propia telaraña interpretativa. La esquizofrenia del Sr. Cleg, en el caso de esta película, actúa como un lente de aumento, pero está implícito en la historia que no podemos caer en la ingenuidad de creer que solamente los esquizofrénicos distorsionan la realidad, porque no hay una realidad sino múltiples aproximaciones a -e interpretaciones de- lo que sucede. Y demasiado a menudo, los límites entre lo que está adentro y lo que está afuera, no son nítidos...
 
4 estrellas El Buen Pastor 14
The truth shall set you free
  22-02-2008
Habría que empezar por preguntarse por el nombre de la película. ¿Dónde está el nexo entre lo que el protagonista encarna y aquel que da la vida por sus ovejas? Se entiende, la propia vida, no la de los demás. Pese a que el impresionante elenco deja clara la capacidad de convocatoria de De Niro (que, dicho sea de paso, hizo bien en dedicarse a director en lugar de seguir decayendo en papeles indignos como actor), esta película descansa -para mi gusto demasiado- en la soberbia actuación de Matt Damon, que nos va absorbiendo progresivamente con su personalidad taciturna y ese rostro impenetrable: una suerte de Reinhard Heydrich sin uniforme de las SS.
Si bien, siempre hay alguien que considera la lentitud como una objeción, a mí me parece que el tempo de la película es el adecuado, porque la acción transcurre más en la gélida mente del protagonista que afuera y así, termina primando el acontecer interno de ese personaje retorcido, que siempre sabe lo que tiene que -no, lo que debe- hacer, caiga quien caiga y pésele a quien le pese.
Moraleja: los iluminados que no dudan, porque están fanáticamente convencidos de su verdad, siempre son letales. No en vano, el lema de la C.I.A. alude a ella, trastocando las palabras del buen pastor.
 
4 estrellas Mondovino TE
Mondavino
  30-06-2008
El vino como placer; el vino como cultura milenaria; el vino como medio para hacer mucho dinero; el vino como buque insignia del esnobismo. El fiasco de la trasnacional Mondavi al no lograr doblegar a los productores franceses de Aniane. Las grandes familias y el refinamiento que hubo en el pasado en la vitivinicultura. Se caen a pedazos las viñas en medio de una miope depredación de los recursos naturales y la diversidad del terroir sucumbe ante el gusto globalizado. Esos son algunos de los temas que aborda Mondovino.
Los malos de (esta) película, son quienes están acabando con la riqueza de sabores, cepas y formas de guarda y envejecimiento de los vinos, haciendo de ese producto un commodity más, cuyo lugar de origen llegará a ser tan irrelevante como lo es hoy el de un computador. Es interesante el rol que juegan en ese proceso, el enólogo-consultor Michel Rolland, el crítico Robert Parker y la revista Wine Spectator, que tal como los pinta el documental tendrían una enorme influencia en el tipo de vinos que actualmente se producen en lugares tan distantes como Australia y Argentina, y en sus ventas. (Por cierto, sin caer en chovinismos baratos, para mi gusto lo peor de la película es la parte que se rodó en ese país. Si Nossiter se hubiese tomado la molestia de cruzar la cordillera).
Los movimientos de cámara al estilo Dogma, pueden resultar irritantes para algunos, sobre todo porque la belleza de los fondos (paisajes, estancias y ciudades), ameritaría una edición más cuidada. Sin embargo, creo que le habría restado ese aire de espontaneidad que es el que hace de Mondovino algo diferente al típico documental sin gracia. ¡Salud!
 
4 estrellas Una Historia Violenta 18
Esquizofrenia asesina
  06-11-2006
Para aquello a lo que nos tiene acostumbrados Cronenberg, esta película, cuyo título ya anticipa la inusitada violencia que presenciaremos, podría calificarse, sin embargo, como suave. Más allá del pie forzado de un hombre que se fabrica (y termina creyéndose) otra identidad y del efecto devastador, sobre él y su familia, del repentino quiebre de la misma, la película pone el dedo en la llaga al exhibir el rol central que todavía juega la violencia en la sociedad estadounidense. No es simplista decir que los conflictos se resuelven a tiros en un país en que en alrededor de un 40% de los hogares existe al menos un arma de fuego. Está claro que la violencia no sólo es legitimada, sino glorificada, cuando la ejercen los héroes. Los resultados están a la vista. La actuación de Viggo Mortensen es notable, porque no es fácil hacer la transición de buen ciudadano y amoroso padre de familia a mafioso, y a él le resulta creíble. Por su parte, Ed Harris encarna brillantemente a un personaje dañado, cuya arma más terrorífica es la lengua. El guión es estupendo y su impecable ejecución por el director, queda minuciosamente reflejada en los extras que trae el DVD. Subsiste la pregunta que se plantea alguien del equipo: ¿cómo una persona aparentemente tan normal como David Cronenberg filma películas tan retorcidas? ¿Será un alter ego de Tom Stall?
 
4 estrellas Escándalo (2006) 14
Ego vs. id
  03-08-2007
La soberbia actuación de ambas actrices no debe hacernos perder de vista la mordacidad de un estupendo guión que en ciertos momentos alcanza un clímax quirúrgico. También es destacable la obsesiva música de Philip Glass, nominada para un Oscar el 2006, que encaja a la perfección con la personalidad de Barbara, la acerba sexagenaria desesperada por ser querida. Ella ve la realidad con la mezquindad reconcentrada propia del solitario que en el curso del desplome que es su vida, ha ido desarrollando una aguda capacidad para escanear despiadadamente, sin asomo de empatía, a los demás, y para manipularlos a su antojo.
Como suele suceder, esa mirada cruel e incisiva sobre los otros va acompañada de una significativa ceguera para verse a sí misma, de la que sus inclinaciones homosexuales, evidentes para los demás, pero no asumidas por ella, son la mejor prueba. Sheba, por su parte, siendo más cándida y vulnerable (lo que la lleva a caer sin darse cuenta, hasta que es demasiado tarde, en la tela que la araña Barbara va tejiendo en torno a ella), es la transgresora que da el salto hacia lo prohibido que Barbara en su momento no se atrevió a dar, porque hizo lo que aquella no: pensar antes en las consecuencias.
Sheba no sabe por qué hizo lo que hizo: así se lo grita, al ser descubierta, a su marido; Barbara, por su parte, está en el otro lado del tablero, el de la malvada planificación meticulosa del paso siguiente y subsiguiente... Ansias de poder versus ansias de placer, que llevan a que una arruine su vida hacia adentro y la otra, con escándalo, hacia fuera.
 
3 estrellas Como Pasan las Horas 14
Cine-arte cojo
  27-09-2006
Mientras la veía, tuve que poner el DVD en pausa para descansar, y aunque no suscribo el consabido argumento de la lentitud para descalificar una película, este es un film extraño y, a mi juicio, no totalmente logrado. Entre otras curiosidades hay varias escenas deformadas por lentes especiales y un paneo de bastante más de 360º, de playa y dunas, que dura una eternidad (al menos unos tres minutos). Está claro que la directora quería hacer eso que llaman cine-arte y ese tipo de empeños, cuando se notan, cojean.
 
3 estrellas Imperio (2006) 14
Cuando menos es mejor
  06-01-2009
Ayer terminé de ver Inland Empire (como de costumbre, los traductores destruyeron el juego de palabras entre la localidad californiana y el reino interior, al llamarla Imperio a secas). No fue fácil llegar al final, porque no terminaba nunca (el video digital estimula la voracidad de los directores de cine, lo mismo que la fotografía digital en manos del fotógrafo aficionado lleva a la repetición de tomas hasta la in[s]anidad). Quizá Laura Dern, esa conmovedora escena hacia el final de los indigentes absortos, insolidarios, esa japonesa estúpida hablando y hablando como una opinóloga de zaguán, ajena al dolor de un ser humano que se está desangrando a su lado, mientras una mano atina a tener un gesto tierno y acompaña con la luz de un encendedor desechable el tránsito hacia otra vida¿ ¿otra más? Está bien: aceptemos que el hecho de que una obra de arte no tenga coherencia, no la invalida.
Aceptemos también que el tema de la fragmentación de la identidad está ahí dando vueltas desde hace mucho rato. Freud, Joyce, Artaud, un montón de tipos inteligentes lo han señalado. También la realidad encapsulada dentro de la ficción y viceversa. Como sostiene un amigo mío que es escritor: todo está dicho y mejor. Pero el ego de Lynch, su autorreferencia infinita, ¿han visto una foto suya?: ese corte de pelo y el rictus facial explican más que las hipótesis enrevesadas que puedan formularse sobre qué ocurre con el decurso temporal en la película, las manchas de ketchup y esos polacos circenses con pinta de asesinos. Hay algo ridículo en ese afán de grandiosidad narcisista. El triste personaje que encarna Irons tal vez esté basado en Lynch, director y guionista de esta película malograda. Umberto Eco, que antes de convertirse en novelista superstar era un teórico de la semiótica, se burlaba de Mac Luhan diciendo que el truco que aquel empleaba no era más que omitir las partículas que dan coherencia al discurso para de esa forma generar una pseudoimpresión de un lenguaje revolucionario que supera la lógica aristotélica. Tal vez Lynch, además de creerse genio (y ser tenido por tal por sus fans), es flojo y disfrazó su pereza de genialidad, escribiendo, a medida que filmaba la película, un guión que podría haber sido mucho más interesante si hubiese dosificado los elementos absurdos.
Loco-motion. Sin embargo, lo peor de todo es que, pese a las pifias comentadas, igual Inland Empire cautiva; otro amigo la definió certeramente al decir que que con todo lo disparatada, se inscribe en el buen disparate. Claro que a los que pedimos un mínimo respeto a la lógica, nos toma más tiempo apreciarlo, posiblemente porque necesitamos desintoxicarnos primero. Me inclino a pensar que no son los conejos beckettianos ni el puterío hollywoodense, sino la actuación de Nikki-Sue, la que le salva el pellejo al director y a su deficiente guión henchido de críptico simbolismo. Por cierto, en polaco, nadie se dice nikt.
 
3 estrellas Sicko TE
Mixed feelings
  17-02-2008
Después de su panfleto Bowling for Columbine, me prometí que no vería más películas del demagogo documentalista. Sin embargo, me alegro de haber roto mi promesa, porque este documental, siendo también manipulador y maniqueo, tiene aspectos interesantes que desbordan el efectismo barato. El uso deliberado de la paradoja y el absurdo es uno de ellos: a los presos de Al Qaeda en Guantánamo se les da una mejor atención de salud que a la mayoría de la población de Estados Unidos (incluidos voluntarios que contrajeron enfermedades diversas por ayudar en las labores de rescate); una compañía de seguros niega el pago de un traslado en ambulancia, porque la asegurada, que había sufrido un serio accidente automovilístico, no solicitó una preaprobación... La denuncia de los manejos turbios de algunas de esas compañías para no hacerse cargo del costo de tratamientos que implican desembolsos significativos, pone el acento sobre el problema de fondo: ¿puede el sistema de salud de un país quedar en manos de empresas cuyo fin último es el lucro?
Y además tenemos al gato cuidando esa carnicería, si se me permite la imagen poética, porque son ellos mismos quienes califican y deciden si procede pagar. Aunque la crítica de Moore sea simplista, pues extrapola indebidamente situaciones de otros países (lo de Cuba es una broma que debe haber extasiado a sus jerarcas, como cuando Idi Amin envió un avión con ayuda médica a Gran Bretaña) a la realidad de Estados Unidos, lo cierto es que incorpora una buena cuota de humor, lo que hace más soportable la película, y no le falta razón en su denuncia. Por otra parte la forma en que mira su sociedad y a sus compatriotas, tiene arrestos de lúcida acidez y no se hunde en el típico chovinismo autocomplaciente al que tan acostumbrados nos tienen los estadounidenses. Finalmente, si el DVD que Bazuca va a poner a disposición de sus usuarios es el mismo que yo tengo, no dejen de ver la gran cantidad de material extra que el disco contiene: equivale a otro documental.
 
3 estrellas Match Point 14
¿Crimen sin castigo?
  03-09-2006
El azar está de moda. En el hiperinflado documental What the bleep do we know? la moraleja es que la física cuántica demuestra que podemos llegar a ser lo que queramos ser. Justamente lo contrario es lo que plantea Allen en esta película. Si bien, en la primera escena del film nos hace creer que el azar va a ser un elemento central, termina reinventando la tragedia griega (a la que hay una alusión explícita al final de la película), como si por debajo de lo aparentemente casual corriera una corriente inexorable, de la que, hagamos lo que hagamos, no podemos escapar. Vivir supone elegir, y como decía un filósofo (judío, como Allen), toda determinación es negación. Sin embargo, el protagonista de la película no quiere renunciar a nada, porque romper con su mujer implica perder su posición social y económica, el auto con chofer, el suegro influyente. Tampoco se atreve a enfrentar las consecuencias de su traición, y eso lo empuja a tejer la típica maraña de mentiras cuyo desenlace está prefigurado desde un principio. Una vez más, el architratado tema de la infidelidad conyugal, con el consabido efecto balancín, en el que la amante siempre termina abajo, convertida en un estorbo, cuando el furor erótico mengua y el principio de la realidad se impone. Así como los jóvenes siguen adquiriendo, con gran entusiasmo, la dependencia al tabaco, pese a que se sabe que el cigarrillo mata, los no tan jóvenes siguen creyendo que las pasiones cumplen con la promesa de eternidad que ilumina las primeras ¿semanas? ¿meses? Tal vez en última instancia, lo que pone de manifiesto Match Point -aunque no creo que sea la intención deliberada del director- es que como especie no hemos aprendido gran cosa y continuamos repitiendo los mismos errores y crímenes que hemos cometido desde los albores de la civilización. Los sentimientos de culpabilidad que no van más allá de la mala conciencia, sin llegar a asumir -a partir de una confesión- la responsabilidad por el mal cometido, no redimen al que los sufre, sino por el contrario son una interminable tortura silenciosa, de la que es imposible desembarazarse. A mi juicio, eso es lo que insinúa el final de la película: que la impunidad, al menos en este caso, también es una forma de castigo.
 
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