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Irreversible
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Irreversible, no hay vuelta atrás 27-01-2004 Por qué hay cosas en la vida que te destrozan (Martín (Hache)) que es mejor no vivirlas, que te botan y que querrás no vivir más. Ellos no volverán a ser los mismos, no pensarán de la misma manera, no amarán de la misma manera, no se moverán por el mundo de la misma forma. Increíblemente hasta el día de hoy el cine, y los relatos en general, se siguen tratando de príncipes, princesas y dragones, que se basan en la idea de que podemos luchar contra el mal, derrotarlo, salir inmunes, e incluso renovados. Siempre nos han dicho que habrá un futuro mejor, que pase lo que pase todo se puede superar, que se puede salir adelante, que podemos dejar el pasado atrás; esa es la gran mentira que nos han vendido en Occidente.
Irreversible nos muestra unas cuantas gotas de una verdad olvidada. Porque la venganza no te salva, ni te saca de entre los muertos, sólo te vuelve a enterrar con ellos, pero esta vez para siempre.
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Martín (Hache)
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Lo que falta al cine chileno 27-01-2004 Dialogos increíbles, que te envuelven, te atrapan y te emocionan.
Una película hermosa, dulce, que te logra conmover, digna de ser revisada una y otra vez.
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Sábado
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Propone, pero no dispone 27-01-2004 Sábado es básicamente un experimento interesante, tiene una hipótesis, una tesis y una explicación.
Las premisas básicas son: plano secuencia de una hora con un camarógrafo amateur, lo que simplifica bastante el trabajo, partiendo por el hecho de que se deja de lado casi cualquier planteamiento estético y se elimina el montaje. Tampoco hay trabajo de sonido, todo esto hace suponer que el énfasis estará en el relato, como lo hace el grupo Dogma, pero no es así. Vale la pena decir que la idea tampoco es nueva, yo personalmente he visto dos películas latinoamericanas (una cubana y una argentina) que también son un plano secuencia con un camarógrafo protagonista. La gran diferencia con sus pares latinoamericanas es que éstas logran superar el experimento, logran que el espectador se involucre y que el plano secuencia pase a ser un elemento más, dando paso a la película. Sábado nunca da ese paso, dejando de lado toda posible emocionalidad. Lo que hace es rayar la cancha, autoimponiéndose parámetros rígidos, pero sólo se dedica a cumplirlos; no digo que esto sea malo, solo digo que se convierte en un juguetito intersante, digno de evaluar, medir, tasar, no de disfrutar. En definitiva, Sábado propone, pero no dispone.
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