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Grupo de Familia
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Para reírse de los escollos diarios de una vida cualquiera 22-12-2003 Es ese humor tan francés. Ese que manifiesta el cine galo, que te abre las pupilas y te sube las mariposas hasta la garganta. No es irónico, ni pesado, ni light, ni predecible. Es la cuota exacta de simpatía y la pequeña dosis de sarcasmo, suficiente para reírnos de los escollos diarios de una vida cualquiera.
Grupo de Familia es una película a la que se puede asistir sin ninguna expectativa o con una mochila de expectativas. Da igual, la risa brota de todas las bocas, recorre la sala y rebota en las paredes.
La primera imagen es de una pareja que tiene a su primogénito. La ida al hospital, el nerviosismo de ser primerizos, etc. Pronto la criatura tiene 28 años (sí, la criatura), una licenciatura en Ciencias Políticas, Filosofía y diplomados en chino y japonés. Trabaja de profesor, mientras prepara su tesis y aún vive con sus padres. Parece ser una familia normal: los padres y su único hijo, compartiendo un mismo departamento. Pero, por más amor que puedan tener los progenitores por un hijo... hay plazos que se cumplen, edades, etapas que claudican, un ciclo de vida normal. Grupo de Familia nos explica a qué pueden recurrir dos padres desesperados por desplazar a su polluelo, que ya se ha convertido en gallo, cuando su patudez y permanente presencia han colmado sus paciencias.
En fin, se trata de una película totalmente original, con un humor chispeante, enemigo de las agujas del reloj, pícara, entretenida. Uno de esos filmes que dejan el gusto de las cosas buenas que no esperamos pero, sin embargo, nos atrapan de improviso en una matiné de una tarde cinéfila.
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