La Mejor Juventud es una de esas películas memorables, que quedan atesoradas en la memoria y en el corazón. Dividida en tres partes, ya que es un largometraje, el director nos muestra la historia de la familia Carati, concentrándose principalmente en las vidas de los dos hermanos: Nicola y Matteo. Por ellas desfilan los amores, los encuentros y los desencuentros, las penas y las alegrías, las celebraciones y los duelos, la utopía de la juventud y la conformidad de la adultez, teniendo siempre como telón de fondo los últimos cuarenta años de la historia de Italia.
A través de hechos como las protestas estudiantiles, el movimiento Antisiquiatría, los atentados de las Brigadas Rojas, el asesinato del juez Falcone, los partidos de la selección italiana contra Corea y Alemania y la crisis de los noventa hasta nuestros días, el director nos recuerda que las vidas individuales se entrecruzan con los grandes acontecimientos de la historia, que las personas somos parte de un contexto histórico, social, político y económico, que nos influye hasta en nuestras más íntimas decisiones y del cual podemos ser participantes activos o meros espectadores.
Con una fotografía delicada e impecable, que nos invita a viajar por Sicilia, Palermo, Florencia, Estrómboli y los Fiordos Noruegos, y acompañado de la música fabulosa de artistas como, Fausto Papetti y Cesaria Evora; La Mejor Juventud es una película que nos muestra la vida tal y como es, y que por eso vale la pena vivirla.
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