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Whiteout está basada en una novela gráfica, gran moda ahora último por parte de Hollywood. Lo hicieron con 30 Días de Noche, 300, Watchmen, Sin City, y la aún no estrenada película a la renta de Bruce Willis, Surrogates (Identidad Sustituta), entre otras (como la odiosa The Spirit). Las que mencioné anteriormente funcionan -algunas más, otras menos- y se adaptan bien al formato de la gran pantalla. Terror en la Antártida no, de ninguna forma, ni remotamente, nada de nada. Esta película que cuenta con Kate Beckinsale en el rol protagónico como la única detective que está emplazada en la base gringa del Polo Sur, ni siquiera explota esa cara bonita y su potencial como actriz. Este supuesto thriller policial tiene una premisa que de haberse explotado correctamente, podría haber logrado ser un producto bastante mejor: un homicidio en mitad de un desierto de hielo, siendo este crimen el primero de su clase en la historia de la colonización de la Antártida. ¡Fantástico! ¡Un asesinato donde nunca antes había ocurrido antes! Pero en vez de concretar una trama inteligente, con cargas de suspenso y misterio, uno se topa con un film plagado de clichés donde la protagonista no tiene motivación alguna o profundidad como personaje (y vemos flashbacks suyos posteriores a su puesto en la base en la Antártida que no tienen sentido ni tampoco aportan, más bien parecen un fracasado relleno del sobrexplotado recurso del flashback). No quiero seguir, porque tendría que meterme más en la trama para explicar el tiempo que perdí viéndola. Pero una cosa es segura: el caso policial es débil, los personajes son de cartón y se desaprovechó un paraje como lo es la Antártida, que parecerá pura nieve y hielo, pero de haber trabajado bien el guión (¡4 guionistas figuran en los créditos!) el escenario blanco con la aurora boreal (o polar) de fondo pudo ser lo que no fue: una película de suspenso y claustrofóbica como la magnífica La Cosa de John Carpenter. Guardando por supuesto las magnas distancias entre ambas.
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