Sabrina es la mayor de las cuatro hermanas. Con 34 años ha conseguido labrarse una brillante carrera como abogada en Nueva York. Le sigue Tammy, afincada en Los Ángeles y con 29 años, dedicada en cuerpo y alma a producir un exitoso programa de televisión. En tercer lugar, la hermana más bohemia: Annie. Tiene 26 años y vive en Florencia de su talento como pintora. Y, por último, la hermana más joven y la más glamourosa: la supermodelo Candy, de 21 años, cuya vida transcurre sobre las pasarelas de Nueva York, París, Tokyo...
A pesar de sus diferencias, el tiempo no ha conseguido romper con una tradición que han mantenido año tras año: juntarse en la casa de sus padres, en Connecticut, para celebrar el 4 de Julio. Será precisamente en una de estas celebraciones cuando el destino de las cuatro cambie de forma radical. Jane, la madre de las hermanas, y Annie se escapan a la tienda justo antes de la comida para comprar un par de cosas en el último momento y en el camino se topan con la tragedia: colisionan frontalmente con un camión y, como consecuencia, Jane muere al instante y Annie queda ciega a causa de las heridas.
Las hermanas deciden irse a vivir juntas de forma temporal al piso que tiene Sabrina en Nueva York. En ese momento comenzará el episodio más importante de sus vidas, en el que tendrán que hacer frente a aquellos problemas que cada una de ellas siempre ha querido ocultar bajo una apariencia de seguridad y bienestar que ha resultado no ser tan real como parecía.