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Guantanamera |
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En medio de la agitada realidad de la Cuba contemporánea, un cortejo fúnebre y un camión hacen el mismo recorrido. Entre detención y detención, los conductores del camión y los miembros del cortejo van encontrándose, hablando y estableciendo relaciones. Sobre esta simple premisa, los directores Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío (Fresa y Chocolate) elaboran una historia que pretende reflexionar sobre las condiciones de vida en la isla. Fotografía del prestigioso Hans Burman (Amnesia). |
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| Director: | Tomás Gutiérrez Alea |
| Actores: |
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FICHA:
Géneros:Cine Arte ( Latinoamericano ); Comedia ( Aventuras Crítica Social ) |
Cuban taste my god
Por:
Lato
Deliciosa road movie en clave de comedia que recorre la geografía cubana al son de los acordes de la popular canción Guantanamera; con renovadas letras que narran los propios avatares de los variopintos personajes. Partiendo de un original planteamiento sobre una nueva política de entierros, los protagonistas acompañan en insólito cortejo fúnebre a la muerta por pueblos y ciudades antes de llegar a su destino. Durante el camino hay encuentros y desencuentros, personas que aprenden a conocerse, egoísmos, amores y desamores, amistades y enemistades, ternura, humor, vida y muerte.
Refleja la realidad cubana de una manera irónica
Por:
Huaynita
Guantanamera es una mirada irónica a las costumbres y falencias típicas de la sociedad cubana. A través de este filme muestran la actual realidad caribeña. Eficaz construcción, personajes atractivos, que, en todo caso, son de esperar ya que Titón (Tomás Gutiérrez Alea) y Juan Carlos Tabío ya habían demostrado ser una excelente dupla de directores en Fresa y Chocolate. Es recomendable para las personas que quieran reírse un rato y a la vez enfrentarse cara a cara con la realidad cubana que, a pesar de muchas falencias, está llena de alegría y de ese espíritu que no se encuentra en ningún otro lugar.
Historia de un come m...
Por:
Jaime Merlot
Este comedia, género que le queda de maravilla al cubano promedio, es probablemente una de las más sutiles y a la vez descarnadas críticas al sistema y sobre todo a la pequeñez de aquel ser humano, que aferra toda su perspectiva vital a un ideal, fanatizado, obtuso e impermeable a la verdadera realidad. Esta Cuba que nos ha enseñado a enamorarnos en clave de bolero, es la misma que extrema el materialismo como quizás único exponente actual de un sistema bien a maltraer en el resto del mundo. Y esa contradicción es la que subyace siempre a toda forma de arte que emana de la isla, incluyendo por supuesto el cine. Y también subyace a todo cubano que se precie. Y como no es peyorativo al c









