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Descripción de la película:
Stanley Banks es un conservador hombre maduro de clase media que ve con horror cómo los preparativos de la boda de su hija se van convirtiendo en un caos devorador de su paciencia y dinero. Comedia clásica que debe tocar una fibra muy honda en cierto rango de edad entre los hombres, ya que ha permanecido hasta hoy como uno de los títulos más populares del maestro Minnelli (Dios Sabe Cuánto Amé).Edición DVD: - Formato fullscreen
- Idiomas: Inglés, Francés
- Subtítulos: Inglés, Francés, Portugués, Español, Japonés, Chino, Tailandés, Coreano
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My son´s my son until he gets him a wife, but my daughter´s my daughter all of her life 28-09-2003
*´¯`·.¸.· Kironne ·.¸.·´¯`*
Filmada en un blanco y negro que le da un encanto especial, esta es la original, de donde salió el remake con Steve Martin en 1991. Y aunque la de Martin es muy buena, ésta es mejor.
La primera escena es inolvidable. El padre de la novia está sentado en un sillón, rendido y rodeado de una cantidad increíble de challa, platos, ceniceros, botellas, cigarrillos y otros restos típicos de una gran fiesta. Spencer Tracy (Stanley Banks) mira hacia la cámara y nos comienza a contar, desde su punto de vista, lo que ha sido de su vida en los últimos tres meses, desde que su única hija anuncia que se va a casar.
Kay (Elizabeth Taylor), está preciosa como la novia, y su madre, Ellie (Joan Benett), fina y discreta; las dos muy bien en sus papeles. Pero toda la película se apoya en Spencer Tracy, simplemente soberbio en un papel que le daría un Oscar. El instinto protector de un padre, la angustia, el miedo a que la relación cambiará para siempre, están interpretados de forma cálida, dulce, real.
Si bien algunos de los detalles están un poquito rancios, las situaciones en sí -desde imaginarse al novio, conocerlo finalmente, reunirse por primera vez con los futuros consuegros, la fiesta de compromiso, el insólito gasto de plata, los nervios al momento de entregar la mano de su hija en la iglesia, y hasta la imposibilidad de despedirse de ella después de la fiesta- todo esto es tan universal y bien logrado que es imposible no sentirse identificado, hace 50 años y en 50 años más. ¿Y no es eso lo que define un clásico?
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